Ayuntamiento
Secretaría
Registro Civil
Tablón
Municipio
Enlaces
Sugerencias

 

Tradiciones y Fiestas: Los bailes y las fiestas, el noviazgo, la ronda y las bodas.


   Cuentan los vecinos que el lugar de encuentro principal entre mozos y mozas era la fuente del pueblo. Allí iban las mozas a por agua (algunas sin haberla gastado), y los mozos las recibían con bromas y gracias. También iban a la Vega a pasear y se encontraban con la juventud de otros pueblos del valle, como Solana. Los domingos se juntaban en los portales de las casas, tocaban la botella y allí acudían todos los que lo oían, y organizaban un baile. A veces había disputas porque no se invitaba a todos los que querían ir, y los mozos en seguida se sentían ofendidos.

   Cuando un mozo pretendía a una chica y esta correspondía, entonces el chico acompañaba todas las noches a la novia. Los noviazgos duraban aproximadamente 5 años, aunque había variedad. El novio entraba en casa de la novia, no siendo así al contrario.
   El día que se pedía la mano de la novia, iba el novio con sus padres a la casa de la novia y llevaban huesillos en una cesta de mimbre con tapa. También se llevaba un regalo a la novia, que bien podía ser una mantelería. Esto de los huesillos se repetía durante todos los años del noviazgo en época de carnaval.  
   Al acabar el baile de los domingos, había siempre algún mozo que decía a sus compañeros: "Os pago una botella si vais a rondar a mi novia".


"A rondarte hemos venido
scuatrocientos en cuadrilla
si quieres que nos sentemos
saca cuatrocientas sillas."
"A tu puerta hemos venido
novia de un amigo mío
si no te casas con él
me pesa el haber venido."


   Cuando una moza del pueblo era pretendida por algún chico de otro pueblo, los mozos del pueblo le pedían que pagase "el piso", y si no lo hacía se arriesgaba a caer al pilón. Normalmente las parejas se formaban dentro del mismo pueblo, o del término de La Umbría. Aunque las parejas era libres de formarse, era habitual que las familias influyesen en la elección de la pareja, movidas por intereses económicos, y para evitar la separación de las propiedades, por lo que eran habituales las bodas entre primos hermanos. Durante los meses antes de la fecha de las bodas, las dos familias se dedicaban a los preparativos. La novia iba a comprar su traje al Barco, que era un vestido o traje de chaqueta de color negro, adornado en unos casos con mantilla de gasa también negra o casquete, y en las familias más pudientes, con la teja. El novio vestía ese día con capa y sombrero.
   La novia, su madre y sus hermanas preparaban el ajuar, bordando las sábanas y toallas y tejiendo puntillas.
   Los "mozonovios" y las "mozanovias" eran los encargados de reunir todo lo necesario para la celebración, mesas, sillas, platos... Llegada la fecha de la boda, del día de la las mozas que no estaban invitadas a las boda, cantaban "la rosca" a la novia, que las invitaba a chocolate.


"Ábreme la puerta novia
y el portón de castañuelas
que venimos las amigas
a darte la enhorabuena."
"Crezca el honor de la espiga y el trigo,
crezca el honor de padres y padrinos,
crezca el honor de la espiga de rosa
crezca el honor de los mazos y mozas.
A la puerta de la iglesia,
relucen cuatro luceros
son los ojos de los novios
que piden los sacramentos..."


   Los mozos que no iban invitados a la boda pedían "la espalda" al novio, que tenía que darles parte de la carne que se iba a cocinar al día siguiente. Cuando los padrinos de la boda eran de fuera los mozos y las mozas pedían "los estilos" y si se negaban a pagar los estilos, se veían con serios problemas para casarse.

"Venimos a pedir los estilos"
"Y ¿qué estilos queréis?"
"Un Paleto y dos bocigos"


   Entonces los mozos cocinaban la carne y llamaban a los novios para que salieran a probarla.
   La víspera de la boda también se mataban las gallinas. Había algunas mujeres en el pueblo que eran solicitadas como buenas cocineras para preparar las viandas. También se solía llamar a alguna fregandera para ayudar a recoger la vajilla.
   La ceremonia religiosa se celebraba por la mañana y después todos los invitados se reunían en la casa donde se fuera a comer. El menú de ese día solía consistir en un plato de guiso de arroz con gallina, una caldereta de cordero o ternera, arroz dulce o natillas para postre y coñac y gloria como licores. La despensa de la casa donde se celebraba la boda solía estar cerrada, porque había ocurrido algún caso de encontrársela vacía. En un caso, habían guardado el arroz dulce en la cuadra, y cuando fueron a buscarlo el burro se lo había comido.
   La celebración duraba más de un día, en los que se iba consumiendo todo lo que se había preparado.
   La noche de bodas, los mozonovios pedían dinero a los novios para dejarles tranquilos esa noche, pero la mayoría de las veces acababan durmiendo más de dos en la cama.
   Los invitados solían llevar a los novios algún presente, que solía ser ropa para la casa o dinero.
   El matrimonio recién casado se instalaba a vivir en casa de alguna de las familias, hasta que reunían algo de dinero para alquilar una casa o empezar a construírsela.
   Las parejas tenían hijos nada más casarse, y si no era así estaba mal visto. Se decía que cada niño se encontraba en un "prao".
   La maternidad se repetía una media de 5-6 veces, ya que no tenían medios anticonceptivos a su alcance ni tampoco su educación religiosa les permitía cuestionar el número de hijos que deseaban.
   La vivencia del embarazo y el parto se tenía desde el desconocimiento del propio cuerpo, como más adelante veremos, siendo tabú todos los temas relacionados con la fisiología del embarazo y la sexualidad.

 

   Los partos eran asistidos más antiguamente por otras mujeres con experiencia que hacían las veces de matrona, y más adelante, el médico de Umbrías era el encargado de dicha labor.
   Los bebés eran amamantados siempre que era posible. Durante los primeros días de vida, como la madre no le amamantaba (los calostros no se los daban), el bebé era amamantado por alguna otra mujer que estuviese criando. Las mujeres más acomodadas disponían de amas de cría. Más tarde se les daba de comer unas "papas" de harina a modo de papilla, tostando harina y mezclándola con leche devaca y agua, cabra o incluso burra, que decían era más suave.
   Cuentan que una niña fue criada directamente mamando de una cabra que la llevaba su tío.

   Siendo un poco más mayores los críos se les daba "sopas de la olla", pan mojado en el caldo del cocido que se comía a diario, "papas de aceite", con agua, aceite y azúcar tostada. Estos alimentos se daban además de a los críos a los enfermos y los ancianos.
   Las niñas, en cuanto eran un poco más mayorcitas (8-9 años) se encargaban de las labores del hogar. También eran las encargadas de llevar la comida a los hombres que estaban en el campo. Cuando salía el sol, iban a por las vacas por la mañana, y volvían corriendo para ir a la escuela. En el rato que tenían para comer llevaban la comida a los hombres de nuevo. Después de la escuela siempre había alguna ocupación: recoger hojas secas, leña menuda, atender a los corderos si era el tiempo. Antiguamente la escuela se sitaba en las Hustias, más tarde en Umbrías. Hubo dos escuelas: una para las niñas con su maestra y otra para los niños. Las escuelas estaban bien diferenciadas, los niños y niñas permanecían separados incluso a la hora de los juegos. Las niñas hacían labores por las tardes. Solían jugar por separado y a juegos bien diferenciados: la raya, la cuerda, la maya (como el escondite), a los "agoros" con las agallas de los robles, a los chinos... las niñas. Los niños jugaban a representar el trabajo del ganado.
   Por las noches, en las teñas, jugaban juntos al escondite. Pero los chicos solían ser bastante pendencieros y peleones.
De cualquier manera, la infancia tanto de niños como de niñas era corta, porque enseguida, en cuanto "valían", comenzaban a tener sus responsabilidades.
   A los 14 años, cuando la niña dejaba de ir a escuela, se convertía en una mujer, dedicaba todo su tiempo a los trabajos del hogar, del campo... aprendían a coser y bordar, a amasar el pan, a hacer jabón, a sembrar y recoger patatas y judías, a ir a heno...
   Como antes hemos mencionado, todos los temas relacionados con el cuerpo eran considerados tabú, por eso, cuando a las niñas les venía su primera menstruación, muchas veces les pillaba por sorpresa, ya que las madres no les habían hablado sobre ello. Lo vivían con muchos temores y vergüenzas, y aprendían lo poco que sabían gracias a sus amigas, en muchas ocasiones informaciones falsas (con respecto a la higiene, a la salud). Cada muchacha se fabricaba sus paños con toallas, y pasaban muy malos ratos lavando en el arroyo, a escondidas de hombres y mozos.
   San Martín (11 de noviembre) se apareció donde estaba la antigua ermita (hoy hay una granja) que se levantó en su honor. Esta ermita se derrumbó y allá para el año 65 se construyó la nueva iglesia. Hay una piedra en el puente de la venta que era de la ermita. la campana de la nueva iglesia se hizo fundiendo la de la ermita.
   Se celebraba San Martín el 11 de Noviembre durante 4 días consecutivos en los que se hacía baile en la Canaleja y en Umbrías. El que pagaba la misa, sacaba al santo. Se ofrecía el ramo (galletas, rosquillas, dulces) para agradecer alguna cosa (la vuelta de algún mozo de la guerra, la recuperación de una enfermedad).
   Se subastaban los palos entre los vecinos. Cada familia recibía invitados en su casa, se mataba un cordero o un pollo, se hacían perrunillas, magdalenas y mantecados (con la manteca de la matanza). Las floretas en las casas más pudientes (porque se necesitaba más aceite).